La ley te da un pequeño descuento en la renta por cada factura que pides a tu nombre. Pero si vives en arriendo —como 4 de cada 10 hogares— la factura de tu luz está a nombre de otro. El descuento existe; solo que no es para ti. Todavía.
Este informe usa solo datos públicos (DIAN y DANE) para explicar qué es el 1% de la DIAN, por qué casi nadie lo aprovecha, y cuánto está realmente en juego. Sin inflar cifras: la metodología y las fuentes están al final, verificables.
Desde el año gravable 2023, las personas naturales que declaran renta en Colombia pueden restar de su base gravable el 1% del valor de sus compras, siempre que cumplan unas condiciones. Lo creó la Ley 2277 de 2022, que agregó el numeral 5 al artículo 336 del Estatuto Tributario.
En una frase: cada factura que pides a tu nombre y pagas con tarjeta suma un 1% a tu deducción de renta. Es plata que dejas de pagar en impuestos. El problema no es la regla — es que la mayoría no puede cumplir la primera condición.
Para sumar el 1%, la factura tiene que estar a tu nombre. Y ahí se cae casi todo el mundo, por tres fugas:
El 40,4% de los hogares colombianos vive en arriendo o subarriendo — la forma de tenencia más común del país por cuarto año seguido. En la mayoría de esos hogares, las facturas de energía, gas, agua e internet siguen a nombre del propietario del inmueble. Tú las pagas cada mes; el 1% se lo lleva otro.
Fuente: DANE, Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV) 2024.
Cuando compras y no pides la factura con tus datos, el comercio la emite a "consumidor final". Esa factura no te identifica, así que no cumple el requisito del artículo 336 y no cuenta para tu 1% — aunque hayas pagado con tarjeta.
Base: art. 336 num. 5 E.T. (la factura debe identificar al adquirente).
Muchas plataformas (transporte, domicilios, suscripciones) solo facturan a tu nombre si configuras tus datos fiscales. Si no lo hiciste, cada consumo se pierde para tu deducción, igual que los servicios del arriendo.
Distribución de hogares por tipo de tenencia de la vivienda (Colombia, 2024). Fuente: DANE, Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2024.
Aquí toca ser honestos, porque es donde muchos exageran. El "1%" es la tasa de la deducción, no el 1% de tu sueldo ni de tu impuesto. Para un hogar promedio, el monto es modesto.
La cuenta transparente, con datos públicos: el gasto mensual de un hogar urbano ronda los $2,16 millones (DANE, ENPH). Si supones que un 40% de ese gasto puede quedar soportado en factura electrónica a tu nombre, son ~$10,4 millones al año en compras elegibles. El 1% de eso es ~$104.000 de deducción al año — muy por debajo del tope de $12,5 millones, que a nivel de hogar es prácticamente inalcanzable.
Y esa deducción se convierte en pesos ahorrados solo si pagas impuesto de renta: a una tarifa marginal del 19–28%, hablamos de $20.000 a $30.000 al año. Modesto. Pero ese no es el punto. El punto es que un beneficio que la ley te dio —pequeño, pero tuyo— termine yéndose para otro solo porque la factura no dice tu nombre. Eso sí se puede arreglar.
Nota: las cifras de gasto vienen de la última ENPH (2016-2017), la más reciente publicada por el DANE; sin actualizar por inflación. El cálculo de arriba es un ejemplo ilustrativo con supuestos explícitos, no un promedio oficial.
La solución es una: que tus facturas digan tu nombre.
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Este informe se construyó únicamente con datos públicos oficiales. No usa información de usuarios de flo. Toda cifra es reconstruible desde las fuentes de abajo.
Los porcentajes de tenencia y de gasto son cifras oficiales del DANE citadas sin modificar. El "40%" del paso 2 es un supuesto ilustrativo, marcado como tal.
Este informe es orientativo y no constituye asesoría tributaria. Consulta a tu contador o a la DIAN antes de presentar tu declaración. Última actualización: 1 de agosto de 2026.
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